Arturo Pardos, también conocido como el Duque de Gastronia, nos cuenta en primera persona como “enmarcaron en sus justos lindes la creación culinaria”

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Dibujo del propio Duque de Gastronia. El chef con mando en olla.

by Arturo Pardos Batiste

El 8 de junio de 1985, inauguramos, en la plaza de Chueca de Madrid, La Gastroteca de Stéphane y Arturo. Por esas fechas, se publicó en Francia que unos ilustres chefs protestaban por lo que ellos consideraban un abuso intolerable: sus colegas japoneses les copiaban los platos más afamados, con la desfachatez de no citarlos como autores de los mismos.

Los chefs galos se preguntaban, irritados, si no era ya hora de que los plagiarios les abonasen los correspondientes “derechos de autor” por los platos tan impunemente copiados.

Para enmarcar en sus justos lindes la creación culinaria, sentamos al alimón José Mª Rodríguez Oliver, letrado del Consejo de Estado y catedrático de Derecho Administrativo, y yo las bases del Derecho Gastrónico, de modo a resolver la GOG (la Gran Obra Gastrónica).

En primer lugar, reconocimos que copiábamos platos de estos cocineros. 2º Confesamos la vileza de nuestro comportamiento. 3º Les pedimos perdón. 4º Decidimos abonarles los Derechos de Autor Culinarios, DAC («Le Copyright des Fourneaux», El Copyright de los Fogones). 5º Fijamos el monto de los ‘royalties’ en el 1’25% del precio (en nuestra carta) del plato ‘supuestamente’ copiado multiplicado por el número de platos vendidos a lo largo del mes. 6º Les enviamos mensualmente por giro postal la cantidad resultante. 7º A continuación, establecimos el ‘copyright’ de los platos de nuestra creación. 8º Registramos, entre otros, el Cocido de Oro o Cocidor, el Sorbete de Aceitunas Negras, la Mousse de Angulas, la Gran Paella Vasca, la Hamburguesa Pornológica, el Salmorejo Fractal, la Raya a la Madrileña, etc. 9º Y lo nunca visto: redactamos un Contrato para acceder a algunos de estos manjares, de modo a proteger y garantizar los derechos de creación de Stéphane y míos. Etc.

Ahora, intrigados, nos preguntamos Stéphane y yo, con Juvenal (Sát., 6, 347): “Quis custodiet ipsos custodes?”, “¿Quién vigilará a los propios vigilantes?”. Es decir, ¿quién controlará a los que controlan los “Derechos de Autor Culinarios” si mis propios “derechos” como creador, ¡hace 30 años!, de los “Derechos de Autor Culinarios” son, desenfadadamente, tomados y vaciados de contenido por otros? ¿Cómo pretende alguien desarrollar los Derechos de Autor Culinarios (DAC) saltándose los Derechos de Autor del inventor de los Derechos de Autor Culinarios (DAC), menda? El Duque de Gastronia.

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Una respuesta a Arturo Pardos, también conocido como el Duque de Gastronia, nos cuenta en primera persona como “enmarcaron en sus justos lindes la creación culinaria”

  1. Todo mi agradecimiento al Duque de Gastronia por permitirme reproducir sus palabras y su precioso dibujito en mi Blog “Autor, autor”.

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