El derecho moral de modificación

De entre las facultades que integran el derecho moral, nos falta hablar en este Blog del derecho de modificación.

El derecho moral de modificación consiste en modificar la obra respetando los derechos adquiridos por terceros y las exigencias de protección de Bienes de Interés Cultural (art. 14.5).

La Ley española no establece qué debe entenderse por modificaciones. Pero parece ser que este término hace referencia tanto a correcciones y mejoras sustanciales como a modificaciones accesorias, siempre que sean imprescindibles y que se respete la esencia de la obra.

El límite real a que se encuentra sometido el derecho de modificación es el respeto al carácter o finalidad de la obra. Por tanto, las modificaciones no pueden ser de tal naturaleza que se modifique la obra originaria.

Llegado a este punto es importante distinguir entre obra modificada (derecho moral del art. 14.5) y obra transformada (derecho patrimonial del art. 17); ya que el término “modificación” también se utiliza en el art. 21 para definir el derecho de transformación. Es decir, cuando las modificaciones introducidas en una obra dan lugar a una obra nueva, derivada de la anterior (que se mantiene intacta) nos encontramos ante el derecho de transformación; en cambio, cuando las modificaciones introducidas en una obra no dan lugar a una obra nueva, permaneciendo una única obra (aunque modificada), nos encontramos ante el derecho moral de modificación.

El término “terceros” se refiere a los cesionarios de derechos de explotación. Y, en este sentido, habrá que diferenciar si los cesionarios han comenzado o no la explotación de la obra. Y si la obra ha comenzado a explotarse, habrá que diferenciar entre cesionarios exclusivos y no exclusivos. En los casos de cesión exclusiva, el cesionario podrá optar entre continuar la explotación de la obra modificada (los gastos serán costeados por el autor) o resolver el contrato con la correspondiente indemnización.

La Ley no indica la forma en la que han de respetarse los derechos adquiridos por terceros. Y tampoco establece la obligación de indemnizar en caso de ejercicio del derecho. Pero que no se diga nada no significa que el derecho moral pueda ser ejercido discrecionalmente. El autor podrá ejercer su derecho de modificación, pero sin que esto impida al juez la concesión de un plazo o una indemnización que compense los perjuicios causados al cesionario. La indemnización que debe satisfacer el autor como consecuencia del ejercicio del derecho de modificación tendrá que ser previa a esa “alteración” de la obra.

Por otra parte, el segundo límite impuesto al derecho moral de modificación es el respeto de los Bienes de Interés Cultural, según la Ley de Patrimonio Histórico Español, de 25 de junio de 1985.

El hecho que un bien sea declarado BIC no impide que el autor pueda ejercitar su derecho de modificación. Pero la realización de las modificaciones en el bien declarado de interés cultural exigirá el consentimiento de la Administración competente, consentimiento que queda subordinado a que no se ponga en peligro los valores a que hace referencia el art. 1 de la Ley de Patrimonio Histórico Español.

Fuente: “Comentarios a la Ley de Propiedad Intelectual”. R. Bercovitz (Coordinador)

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