¿Tienen los diseñadores gráficos derechos de autor?

Un diseñador gráfico es un profesional cuya actividad fundamental consiste en concebir, programar, proyectar y realizar comunicaciones visuales destinadas a transmitir mensajes específicos a grupos sociales determinados, con un propósito claro y específico. Esta actividad posibilita comunicar gráficamente ideas, hechos y valores procesados y sintetizados en términos de forma y comunicación.

En nuestra Ley no se menciona el diseño gráfico entre las creaciones protegidas, lo que no quiere decir que no sean obras objeto de protección por la LPI.

El art. 10 de la LPI es un artículo no limitativo, simplemente enunciativo o ejemplificativo. Y como dice su tenor literal, “Son objeto de propiedad intelectual todas las creaciones originales literarias artísticas o científicas expresadas por cualquier medio o soporte, tangible o intangible, actualmente conocido o que se invente en el futuro (…)”.

En concreto, en el apartado 1º letra e) del mismo art. 10 se habla de “Las esculturas y las obras de pintura, dibujo, grabado, litografía y las historietas gráfica, tebeos o comics, así como sus ensayos bocetos y las demás obras plásticas, sean o no aplicadas”.

En mi opinión, debería incluirse el diseño gráfico en esta letra e), junto al resto de obras plásticas.

El derecho de autor es un derecho único pero comprende tanto facultades patrimoniales como morales y esto se refleja en el capítulo III, título II, libro I. El art. 14 relativo al contenido y características del derecho moral habla de derechos de marcado carácter personal a los que atribuye el carácter de “irrenunciables e inalienables”.

Con independencia de las condiciones que hubiera pactado el diseñador gráfico con el cliente que le hace el encargo en relación a la cesión de los derechos de explotación sobre su obra, no se le puede exigir en ningún caso que renuncie a su condición de autor. Por eso, yo siempre recomiendo el registro de los diseños, aunque quien los encargue sea alguien conocido.

El diseñador tiene el derecho a exigir el respeto a la integridad de su obra y puede oponerse a cualquier transformación o deformación que sobre la misma se realice. Y esto aunque hubiera cedido todos los derechos de explotación sobre su obra.

Lo normal es que los diseñadores gráficos realicen sus trabajos por encargo, pero no es tan normal que se firme un contrato con quién le encarga la realización de la obra. Y esto es algo, cuanto menos, preocupante.

Es fundamental suscribir un contrato con el cliente que te encarga el trabajo. Un contrato, en el cual se establezcan las disposiciones que regularán las cesiones de derechos de explotación por parte del autor a favor de quién le hace el encargo. También deberán quedar claramente reflejadas, aunque separadas de las anteriores, aquellas disposiciones relativas al propio encargo que se efectúa.

En cuanto a las disposiciones relativas a las cesiones, éstas deberán determinar los usos de explotación (por ejemplo, reproducción), el tiempo que dura la cesión y el ámbito; y lo más importante, hay que determinar la contraprestación económica que recibe el diseñador gráfico por la cesión efectuada y esto con independencia (como ya he dicho) de la otra contraprestación u honorarios que se percibe por la realización del trabajo.

Para terminar, no podemos olvidar que además de estar protegido el diseño gráfico por la LPI, se puede proteger también a través de la normativa en materia de propiedad industrial.

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