Protección Jurídica de la Bisutería y los Diseños de Joyas

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Según la Ley 20/2003, de 7 de julio, de Protección Jurídica del Diseño Industrial, el diseño es la apariencia de una parte o de la totalidad de un producto que deriva de las características de, en particular, las líneas, contornos, colores, forma, textura o materiales del producto en sí o de su ornamentación.

En el sector de la joyería y la bisutería, el diseño industrial registrado o no registrado son las figuras más utilizadas por los diseñadores para proteger sus creaciones. El diseño industrial al proteger la apariencia de un producto, ofrece a su creador un derecho de exclusiva sobre la fabricación y el uso de la pieza.

Pero no todos los diseños de joyas se pueden proteger. El diseño de la pieza tiene que ser novedoso, lo que quiere decir que el mismo no puede ser idéntico a otro diseño dado a conocer con anterioridad. Además, el diseño tiene que tener carácter singular. Y una joya o pieza de bisutería tendrá carácter singular cuando produzca una impresión general a un usuario informado diferente de la impresión general producida en dicho usuario por cualquier otro diseño.

En cuanto a la duración de la protección, mientras que el Diseño Comunitario registrado tiene una duración de cinco años y es renovable sucesivamente por plazos de cinco años hasta un máximo de veinticinco, el diseño comunitario no registrado será protegido únicamente por 3 años y durante ese tiempo, permitirá a su propietario prohibir el uso de copias de los diseños originales. La piratería en estos casos se podrá combatir sin necesidad del coste elevado que suponen los registros en todo el territorio de la UE. A pesar de que el tiempo de protección es más limitado, constituye una herramienta muy útil para sectores como el textil, el del calzado o el de la joyería y bisutería; industrias todas ellas peculiares en las que se suelen renovar las colecciones de productos cada temporada. En estos casos, los nuevos diseños estarán protegidos frente a actos de piratería sin formalidad o coste alguno en todo el territorio de la Unión Europea y es un buen sistema al que pueden acogerse los diseñadores o empresas de algunos sectores para probar la acogida de sus nuevos diseños en el mercado antes de decidirse a protegerlos.

Por otra parte, las joyas y la bisutería pueden ser creaciones artísticas aplicadas o incorporadas a un objeto útil o de uso. Es decir, puede tratarse de objetos de uso pero con forma artística. En estos casos y para estar más seguros si surgen problemas, los diseños también podrían protegerse por derechos de autor.

Llegados a este punto, no podemos dejar de mencionar (aunque someramente) el concepto de artesanado. Un concepto amplio y que comprende múltiples artes diversas (entre ellas la joyería y bisutería).

Estas artes diversas tienen una característica común: la realización artesanal y manual; así como cierto sentido de singularidad de los objetos y un “algo” diferente respecto de aquellas piezas producidas de manera industrial.

Dicen los expertos, que una obra de artesanía no puede estar tutelada por el derecho de autor, ya que es el resultado de una actividad técnica y no creativa.

No se que pensáis vosotros, pero esta afirmación es, bajo mi punto de vista, muy aventurada. Un artesano, es cierto, trabaja sobre modelos tradicionales que reinterpreta y modifica. Pero si de esta reinterpretación y transformación surge una creación original, habrá protección. Un artesano puede ser creador, la diferencia estaría simplemente en el método y soporte empleado.

Para obtener una protección completa, un diseñador debe registrar también su marca. Y para registrar una marca, ya lo hemos comentado en alguna otra ocasión (https://ruthcastellote.wordpress.com/2013/04/11/como-se-registra-una-marca-de-ropa/), se debe comprobar primero que el signo que se pretende registrar no incurre en ninguna de las prohibiciones establecidas por la Ley. Y que está disponible.

Para solicitar la marca hay que dirigirse a la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) y presentar una solicitud debidamente cumplimentada. En ella hay que indicar los productos o servicios que se quieren proteger. Para ello, existe la Clasificación Internacional de Niza (compuesta por 45 clases cada una de las cuales agrupa un conjunto de productos y servicios).

La CLASE que nos interesa para registrar una marca de joyas o bisutería es la 14.

Esta clase agrupa: Metales preciosos y sus aleaciones y artículos de estas materias o de chapado no comprendidos en otras clases, joyería, bisutería, piedras preciosas; relojería e instrumentos cronométricos. El coste (tasa) por la inscripción de la marca en esta categoría sería de 141, 73 €.

Para terminar, no podemos olvidar lo siguiente:

– que es conveniente registrar la marca antes de divulgar para evitar problemas

– que a los diez años una marca debe renovarse

– que una vez concedida la marca el titular debe usarla, bien por el mismo o por persona autorizada por él.

Esto último es importante, porque si la marca no se usa, los tribunales podrían declarar su caducidad.

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