Los derechos de PI en el mundo del Comic

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El nuevo show radiofónico de Superman de 1940 se promocionó con esta ilustración de H. J. Ward. / TASCHEN

En el caso de los comics o tebeos estamos ante un fenómeno creativo más que consagrado artísticamente. Normalmente constituyen obra en colaboración, formando un todo literario y figurativo. Los personajes no tienen valor solo por su representación plástica, la personalidad que adquieren a través de la trama es fundamental. En las historias originales de Siegel y Shuster, Superman era rudo y agresivo. El personaje se entrometía para detener a estafadores y gánsteres con una forma de actuar más feroz que la que tiene hoy en día y con un código moral menos estricto que al que estamos acostumbrados. Guionistas posteriores suavizaron al personaje y le infundieron un sentido de idealismo y un código moral de conducta que tiene directamente que ver con los valores del medio oeste americano.

Pero volviendo a nuestro tema, ¿cómo se pueden proteger las historietas de comic?

A través del derecho de autor y del derecho de marcas. El derecho de autor protege la historia, los personajes y unos elementos gráficos originales; al mismo tiempo que concede a los creadores la capacidad de controlar la forma en que va a ser utilizada su obra y esos personajes que ha creado. Las marcas, en cambio, se pueden utilizar para proteger los nombres e imagen de los superhéroes de los cómics.

La Protección mediante derecho de autor: La mayoría de los cómics se inspiran en la idea de la lucha entre el bien y el mal. Y aunque esta idea general no cumple con los requisitos para obtener la protección por derecho de autor, la interpretación singular de un autor determinado, el argumento y los personajes creados para escenificar esta lucha, sí.

Las editoriales de cómics suelen contratar a guionistas y dibujantes de cómic, que resultan fundamentales para la creación de las tramas y los personajes.

En Estados Unidos, cuando las creaciones artísticas se producen de esta manera, se consideran obras realizadas por encargo, y los derechos de autor pasan a pertenecer automáticamente a quien te ha contratado.

Es el caso de Jack Kirby (1917-1994), quién creó la imagen de personajes como X-Men, Los Cuatro Fantásticos y el Increíble Hulk, que han dado miles de millones de ingresos a productoras como Disney (propietaria de Marvel), Sony (Spider-Man) y Fox (X-Men).

Entre los años cincuenta y sesenta, Kirby no era más que un ilustrador y la pequeña editorial para la que trabajaba (Timely, luego Marvel) se quedó con los derechos. Ahora los herederos de Kirby han acudido a los tribunales para reclamar que los compartan. Aunque la editorial insiste en que los trabajos de Kirby fueron encargos por los que ya pagó en su día, de manera que es la única propietaria de los derechos.

La historia de Jerry Siegel y Joe Shuster (escritor y dibujante de Superman) tampoco estuvo exenta de problemas. Nada hacía pensar a estos dos creadores, cuando vendieron por menos de 200 dólares su trabajo a la futura DC comics, que éste sería el único pago que recibirían; mientras tanto la editorial crecía y Superman generaba ingresos millonarios.

Y aunque los autores intentaron renegociar en repetidas ocasiones sus condiciones  contractuales sólo consiguieron recibir unos porcentajes desproporcionados en comparación a las tremendas ganancias que generaba su creación. Demandaron a la editorial en repetidas ocasiones, pero la legislación americana sobre derechos de autor respetaba de forma sistemática el contrato inicial firmado por los autores, que recogía una transferencia total de derechos a la editorial. Tras años de lucha, los autores sólo consiguieron que la editorial los despidiese y lo que es peor, que sus nombres no volvieran a figurar en los tebeos. Algo impensable en España que existe el derecho del autor a proclamar la paternidad de su obra.

Tras años de olvido, y gracias a la denuncia de los compañeros de profesión de la delicada situación  económica por la que pasaban los creadores de Superman, a mediados de los setenta la Warner, propietaria de la editorial de cómics DC y del personaje, accedió a concederles una pensión vitalicia. Una porquería si lo comparamos con las ganancias millonarias que a ellos les reportaba el personaje.

Jay Emmet, vicepresidente de Warner, llegó incluso a decir que “aunque no tenían obligación legal, la empresa se sentía moralmente obligada hacia los autores”. Pero lo más importante fue que se les volvía a reconocer como autores de su obra.

Joe Shuster y Jerry Siegel han muerto y sus herederos siguen batallando por su parte de los derechos de Superman. Y a día de hoy, después de muchas idas y venidas, parece que la editorial de comics DC recupera el completo control sobre el personaje.

La Protección por derecho de marcas

Las marcas, como ya hemos comentado, se pueden utilizar para proteger los nombres y la imagen de los superhéroes de los cómics. Esta protección ha sido fundamental para editoriales como Marvel, ya que le ha permitido generar y asegurar ingresos muy importantes por la comercialización de sus personajes.

Y no podemos olvidar el tema de las licencias: las editoriales como titulares de los derechos de propiedad intelectual sobre sus obras creativas, han podido aprovechar el valor comercial de sus superhéroes mediante una serie de acuerdos de licencia muy rentables. Estos acuerdos definen y estructuran la relación comercial entre el licenciatario y el licenciante, y establecen las condiciones por las que un fabricante puede producir, por ejemplo, una camiseta con la imagen de un personaje determinado.

Es por tanto un campo con gran proyección en cuanto a la explotación patrimonial, nacen como personajes de comic y se transforman en dibujos animados o películas, en juguetes o simplemente en la imagen de una camiseta.

Se produce claramente una abstracción del personaje y éste adquiere una importancia fundamental pudiendo considerarse independiente respecto de la obra de la que nace. Es importante el personaje en sí (la concepción plástica del mismo) y goza de una protección autónoma respecto a la creación en la que se integran.

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2 respuestas a Los derechos de PI en el mundo del Comic

  1. La empresa CHOCOLAT FACTORY S.L,con tiendas en toda España,utiliza el logo de Superman en chocolate.
    Esta permitido o no.????En su facebook,publica imágenes del logo…..
    Muchas gracias……

    Michel Laline

    • Lo cierto es que no sabía que “Chocolat Factory” utilizara el logo de Superman en sus tabletas de chocolate. Y desconozco si han llegado a algún tipo de acuerdo de licencia con los titulares. En teoría, deberían haberlo hecho.

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