La protección del Diseño Comunitario. I: Diseño Comunitario no registrado

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La apariencia exterior de un dibujo o modelo tiene un impacto esencial sobre el carácter distintivo y el valor de los productos. Por eso, cada vez más se opta por proteger los derechos sobre modelos y dibujos a través del registro; una herramienta eficaz para la protección del esfuerzo creativo e innovador sobre el diseño, tanto de forma como de ornamentación de aquellos productos que se fabrican y comercializan.

Por ejemplo, es protegible el diseño de una lámpara o una silla, las formas externas de un automóvil, el estampado de una tela o la ornamentación gráfica de una prenda de vestir o de una pieza de bisutería…

Con el diseño comunitario se protegen tanto las formas externas de objetos y productos como los conjuntos de colores y líneas que los ornamentan. Por eso el Diseño Comunitario comprende por una parte, el modelo industrial comunitario (para la protección de las formas);  y por otra, el dibujo industrial comunitario (para la protección de las ornamentaciones de color y grafismos).

El Diseño Comunitario en general (modelo comunitario y dibujo comunitario) establece para todos los países de la Unión Europea un criterio único y un vehículo ágil de gestión de las innovaciones de creadores y empresarios, que confiere a sus titulares el derecho exclusivo de utilizar y prohibir su uso por terceros sin su consentimiento.

El Diseño Comunitario prevé el uso de dos figuras de protección: el Diseño Comunitario registrado y el Diseño Comunitario no registrado. Pero hoy vamos a centrarnos en el Diseño Comunitario no registrado.

¿En qué consiste el Diseño Comunitario no registrado? Es un derecho de protección aplicable sobre productos y objetos nuevos puestos al conocimiento del mercado de forma automática y en el momento de realizarse su primera divulgación. Es decir, la protección del dibujo o modelo comunitario no registrado se adquiere automáticamente por el simple hecho de la divulgación de los productos en los que se aplique el diseño. Y si el diseño es publicado, exhibido, comercializado o divulgado en el mercado, los sectores especializados serán los que se encarguen de afirmar que han tenido un conocimiento notorio de ese hecho. El conocimiento notorio hará referencia siempre al origen de la autoría y a su creación. Por ejemplo, si el diseñador de una marca de ropa lanza una nueva colección para el próximo otoño, serán las empresas relacionadas con el mundo  de la moda las que podrán confirmar que esos diseños pertenecen a ese diseñador.

Lo que si deberá hacer el autor del diseño es ocuparse de que en la difusión de su creación se aclare su autoría y creatividad. Y, a estos efectos, la fecha y forma de divulgación son esenciales. La divulgación crea un derecho de dibujo o modelo comunitario no registrado, aunque también (por otra parte) puede destruir la novedad de un dibujo o modelo registrado si éste no se solicita en el plazo de 12 meses a partir de la fecha de divulgación.

El problema está en que probar la fecha de divulgación, en ocasiones, no es tarea fácil. Y para defenderse o actuar contra las falsificaciones, los titulares de derechos deberán ser capaces de probar ante un tercero la fecha en que se produjo la primera divulgación de esos modelos o dibujos. Podría conseguirse, por ejemplo, mediante una revista impresa en la que figure la fecha, una publicidad masiva, la exhibición en una feria internacional o mediante cartas fechadas dirigidas a todas las asociaciones comerciales de un sector industrial concreto, etc.

Aunque yo suelo recomendar en estos casos que se establezca una fecha mediante un documento oficial. Por ejemplo, un depósito legal de los catálogos con los productos. Incluso se puede optar por realizar un depósito notarial de planos, fotos o publicidad en revistas o periódicos del diseño divulgado en el mercado. Con estos documentos se sientan ciertas bases para evitar sorpresas desagradables en el futuro.

Mientras que el Diseño Comunitario registrado tiene una duración de cinco años y es renovable sucesivamente por plazos de cinco años hasta un máximo de veinticinco, el diseño comunitario no registrado será protegido únicamente por 3 años y durante ese tiempo, permitirá a su propietario prohibir el uso de copias de los diseños originales. La piratería en estos casos se podrá combatir sin necesidad del coste elevado que suponen los registros en todo el territorio de la UE. A pesar de que el tiempo de protección es más limitado, constituye una herramienta muy útil para sectores como el textil, el del calzado o el de la joyería y bisutería; industrias todas ellas peculiares en las que se suelen renovar las colecciones de productos cada temporada. En estos casos, los nuevos diseños estarán protegidos frente a actos de piratería sin formalidad o coste alguno en todo el territorio de la Unión Europea y es un buen sistema al que pueden acogerse los diseñadores o empresas de algunos sectores para probar la acogida de sus nuevos diseños en el mercado antes de decidirse a protegerlos.

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