Registros Alternativos

foto: NTICS_reflexiones_04copyleft – http://www.vivalaradio.org

La Ley Propiedad Intelectual de 1987 fue inspiradora y quizás la mejor de su tiempo. Pero han pasado 25 años y los creadores tienen otras necesidades, tan claras y definidas que han provocado que surjan alternativas al tradicional Registro Oficial.

Hoy por hoy y con la LPI en la mano, la obra se protege desde el momento de su creación sin que sea obligatorio el requisito de la inscripción en el registro. Sin embargo, es recomendable para una mejor protección de la obra proceder a la inscripción de ésta al no ser las meras ideas objeto de protección.

El Registro de la PI proporciona un mecanismo eficaz para acreditar la autoría ante una infracción de un tercero. Y este Registro es una oficina pública organizada por el Estado para prestar un servicio de información y seguridad en el tráfico comercial de la PI.

Pero últimamente los registros tradicionales están desfasados para las formas de creatividad actuales. Muchos creadores practican formas de creación para las que no siempre encuentran respuestas o las que encuentran no les hace sentirse cómodos.

Los autores y creadores tienen formas de trabajar adaptadas a los medios que mejor se acomodan a sus inquietudes. Y para muchos, el registro oficial –tal y como está en este momento- es un espacio arcaico en el que además de tener que pagar por registrar y proteger su obra, se ven obligados a traducir su trabajo a soportes que no son los naturales en su proceso de creación.

Una parte nada despreciable de los creadores actuales trabajan directamente en la red (Internet). Por ello precisamente, necesitan herramientas de protección actualizadas y adaptadas a esta nueva forma de divulgación. Y por eso también están proliferando registros alternativos que permiten fijar la modalidad de protección que el autor desea para su obra.

Efectivamente, la validez y alcance del Registro de Propiedad Intelectual es amplísimo. Pero, ¿qué sucede cuando un autor decide (es su potestad) crear una obra directamente en la red, de modo que la publica sucesivamente aún inacabada?, ¿y si decide que esta obra puede ser reproducida y modificada, incluso continuada por otros autores sin más obligación que citar su nombre?, ¿estaría obligado a acudir con cada entrega al registro, previamente a publicarla? o ¿qué ocurre cuando un creador, con todos sus derechos de autor intactos,  simplemente es antisistema (por decirlo de alguna manera) y no le apetece nada poner su trabajo en manos del registrador oficial?

El inscribir la obra en una plataforma de registro como Safe Creative es especialmente útil en los casos en que la obra todavía es joven; y, por inédita o poco difundida, existe un mayor riesgo de ser plagiada por terceras personas.

Creo que sería deseable que el registro oficial verdaderamente tuviese opciones para la diversidad de creación y difusión que es posible hoy en día. Y que el registro, como el derecho a la protección de la creación, fuera gratuito y adaptado a la voluntad de proteger o compartir del creador. Pero hoy por hoy no es así. Y por eso surgen los registros alternativos, porque hay un espacio que claramente el registro oficial a día de hoy no cubre.

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