La Gastronomía: una disciplina puramente creativa que no está contemplada en el derecho

Los que nos dedicamos a la Propiedad Intelectual sabemos que entre las obras objeto de protección por la Ley no figura la Gastronomía o, mejor dicho, el Arte Culinario.

Platos y recetas no son materia de autoría, sino meras ordenaciones de cosas preexistentes.

Aparentemente, en la cocina no existe una idea original o una solución práctica nueva que justifique su protección, sino adaptaciones y copias que no tienen un creador claro y evidente.

Pero realmente, ¿la verdadera inventiva no existe en la Gastronomía?

A raíz de un pequeño artículo que encontré el otro día, pude constatar algo que venía sospechando: La historia de la cocina está plagada de impostores y de recetas que han pasado a la historia como creación de alguien que realmente no era su auténtico autor. Son muchos los restaurantes de todo el mundo en los que se sirven platos como creación propia cuando en realidad son creaciones  de otros.

Un día leí algo que me pareció genial. Alguien se preguntaba: “¿Por qué “Yesterday “-que usa notas e instrumentos conocidos- sí se le reconoce una autoría y los Beatles cobran dinero si la pasan por la radio, hacen un cover o si reproducen la partitura en un libro, mientras que un plato de Paul Bocuse puede ser copiado hasta el hartazgo sin que el cocinero vea un euro?”.

Pero hay quién lo tenía muy claro. Hace ya algunos años, el desaparecido restaurante, “La Gastroteca de Stephane y Arturo”, decidió pagar regalías en concepto de derechos de autor a Chefs como Paul Bocuse o Michel Guerard, entre otros, por el uso de sus recetas. Por un tiempo estuvieron mandando cheques equivalentes al 10% sobre la ganancia bruta de cada plato servido. La sorpresa fue enorme y los medios y diarios de la época se hicieron eco del fenómeno, sobre todo en Francia y en Estados Unidos.

Algunos estudiosos de los derechos de autor se han dedicado a investigar las lógicas que rigen en la cocina. Y al parecer, los más renombrados chefs establecen una serie de normas no escritas que les permiten crear y copiarse. Para estos especialistas, el hecho de que la gastronomía pueda copiarse, citando simplemente a los creadores  es un signo de buena salud. De hecho, aseguran que si la gastronomía está en auge se debe precisamente a ello; ya que las normas implícitas resultan, en este caso, más efectivas y baratas que los tribunales.

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Una respuesta a La Gastronomía: una disciplina puramente creativa que no está contemplada en el derecho

  1. Respuesta a la pregunta planteada por una amiga que quiere saber si se podría proteger de alguna manera la receta de un plato, un postre o un dulce como algo nuevo…

    El nombre de un plato si se podría registrar como marca. Pero hay que ver si compensa (económicamente). Un caso bastante conocido relacionado con este tema es el siguiente:
    Juan Martín Ferraro y Alejandro Flores crearon SushiClub en el año 2001 cuando en Buenos Aires el Sushi comenzaba a masificarse. No solo introdujeron los New York, California y Philadelphia Rolls, sino también nuevas variantes de su “propia cosecha”. En 2003, Ferraro, comenzó a observar como la competencia copiaba sus creaciones. Y no solo los ingredientes, también los nombres: Futurama, Crazyroll, Geishas…
    Fue entonces cuando decidieron ir a un despacho de abogados especialistas es Propiedad Intelectual y les recomendaron que registraran los nombres de cada pieza como marca (por lo que otros restaurantes no podrían bautizar sus rolls con los mismos nombres). Pero eso supone, un engorro y un auténtico dineral. Además, hay que tener en cuenta que las cartas de un restaurante cambian continuamente…

    En cualquier caso, la marca no es el único recurso posible para protegerse. En materia de recetas, si bien no se puede registrar una idea, si se puede registrar el estilo de su escritura. Es decir, se puede reproducir sin permiso del autor los gramos de azúcar o la cantidad de aceite para preparar un bizcocho, pero no la forma en la que está escrita la receta.
    En este sentido, hay un caso entre dos eximias cocineras que llegaron a enfrentarse judicialmente por la autoría de unas recetas light (Ketty vs Chela).
    Chela denunció por la vía penal a Ketty por plagio (asegurando que 34 recetas de un libro de cocina eran suyas). Ketty finalmente fue absuelta y entonces fue ella quien demandó a Chela por difamación.

    Mi amiga me preguntaba también por Ferrán Adriá y sus nuevas técnicas:
    A Ferrán Adriá se le considera un artista de la cocina. De hecho participó hace unos años en la Feria de arte vanguardista “Documenta”. Lo que por cierto, causó bastante revuelo.
    Todos nosotros le conocemos por las nuevas técnicas que ha introducido en la cocina como “la deconstrucción”. La deconstrucción consiste en aislar los diversos ingredientes de un plato, generalmente típico y reconstruirlo de manera inusual, de tal modo que el aspecto y la textura son completamente diferentes; mientras el sabor permanece inalterado.
    Pero esto no es algo nuevo, “la deconstrucción” es un concepto descontextualizado del mundo del arte. Por lo que no es algo novedoso realmente.

    Al final es cierto, como dice el título del post, que la Gastronomía está en una zona negativa del copyrigth. Es una disciplina puramente creativa pero que no está contemplada en el derecho.

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